Balcón de Bolívar

Vista de la Fachada Principal
Foto: Edgloris Elena Marys

 

 

Balcón de Bolívar, Paseo Talavera con Calle Hernández

Actualmente en el Balcón de Bolívar funciona el Museo de Arte de Coro.Bolívar se hospeda en esta casa colonial el 23 de Diciembre de 1826, en su única visita a la ciudad Mariana. En aquel entonces la casa fue confiscada por las fuerzas patriotas en 1824 y fue convertida en un cuartel. Bolívar fue conducido por la calle Talavera hasta ella y desde su Balcón saludó a todos los entusiastas de las fuerzas patriotas que se congregaron para saludarlo.

El Balcón de Bolívar fue decretado Monumento Nacional el 22 de Marzo de 1966.

 

 

PASILLO MUSEO DE ARTE DE CORO

Pasillo Museo de Arte de Coro
Foto: Zulay Becerra

Plaza Simón Bolívar - Coro

Plaza Simón Bolívar
Santa Ana de Coro

SIMON BOLIVAR

Simón Bolívar
La Vela de Coro - Edo. Falcón
Foto: Alejandro Acosta

Camilo Arcaya, en un escrito fechado de 1891, recoge los más infímos detalles de la visita del Padre de la Patria a Coro, detalles de su acogida por el pueblo coriano, pueblo que a pesar de las devastadoras dificultades económicas que vivía, no disminuyó el ánimo, ni el regocijo de ofrecerle al Libertador la calidez, la sencillez, y la modestia de una ovacionadora y vibrante bienvenida.

LA VISITA DEL LIBERTADOR A CORO

Fuente Bibliográfica: De Coro y de Corianos.
Autor: Luis Alfonso Bueno

" En diciembre de 1826, cuando por primera y última vez visitó el libertador a Coro, acababa de salir esta provincia de la más desasatrosa guerra y se encontraba en la más lamentable pobreza. la ciudad no exhibía sino escombros, y las familias, poco antes opulentas, tenían que vivir retiradas en sus campos, restaurando como podían sus patrimonios destruídos. Eso no obstó para que Coro tributase con entusiasmo los honores debidos al Padre de la Patria y le hiciera una decente recepción. El Libertador hacía su viaje por tierra desde la Nueva Granada, hoy Colombia. En el punto nombrado Quebrada de Coro, cercanías de esta ciudad, le esperaba una calesa que debía ser tirada por las señoritas más bellas y distinguidas de esta sociedad que se disputaban el honor de tirar el Carro de la Gloria. Entre figuraban las señoritas Garcés Manzano. El coche aquellas jóvenes atravesaba por entre arcos triunfales hasta que, ya en la ciudad, lo recibió el Clero y lo llevó bajo de palio a la Iglesia Matriz, donde se cantó solemne Te Deum. Luego fue conducido por el Gobernador Coronel M. Borras y una lucida comitiva al alojamiento que se le tenía preparado que fue la casa que hoy pertenece a los Señores Cook en la Calle González.
Cortos fueron los días que nuestro huésped residió en Coro; pero no hubo uno solo en que no recibiese los más respetuosos homenajes por parte de los corianos. Fue una verdadera ovación su entrada a esta ciudad, ovación que no brilló por el lujo que era imposible a nuestra pobreza ostentar, sino por el entusiasmo ingeneuo de un pueblo agradecido.
El Libertador continuó su viaje por tierra a Puerto Cabello recibiendo en el tránsito las más puras demostraciones de los pueblos. En el caserío de Taratara lo obsequió en su odesta casa Don Jacobo Garcés, uno de los principales actores de la revolución para la Independencia en Paraguaná el año de 1821, y es fama que sus hijas por muchos días dejaron de lavarse las manos porque habían estrechado las del Padre de la Patria. Muchos corianos lo acompañaron, entre ellos el simpático y memorable Coronel Dolores Hernández, hombre de atlética estructura que lo pasaba en sus hombros en los ríos de tránsito.
Ese viaje terminó con el histórico abrazo de Naguanagua que ahogó en su cuna la terrible guerra civil que amenazaba devorarnos." Camilo Arcaya


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